dissabte 19 de desembre de 2009

Herois crepusculars

Article escrit per a Film Conductor (per problemes tècnics aquests dies no es pot accedir a la seva web)

Héroes crepusculares

La figura del héroe es uno de los ejes centrales, uno de los hilos conductores, de gran parte de las disciplinas artísticas. Sin duda lo es de la literatura: los mitos griegos, basados en aventuras épicas, continuan siendo la base de muchos de los relatos que leemos hoy en día.

El héroe (mucho menos, casi nunca, la heroína) también ha sido uno de los motores del cine desde sus inicios. Podemos preguntarnos si el concepto de héroe cinematográfico es un concepto monolítico. La respuesta, creo que obvia, es que no. Si nos fijamos, por ejemplo, en el western (uno de los géneros que más ha explotado el valor del héroe) veremos que hay mucha diferencia entra la caracterización del héroe en el western clásico y la caracterización del héroe en el que se llamó western crepuscular. En el western clásico se aborda la vertiente épica, muchas veces acrítica, del héroe, mientras que en el sub-género crepuscular, los héroes són personajes grises, atormentados, muchas veces lisiados y ya sin esperanza.

Estas difierencias podemos trasladarlas al conjunto de géneros cinematográficos. Simplificando, nos encontramos que el héroe clásico es un personaje íntegro; sin fisuras; de sólidas convicciones basadas muchas veces en la fe; con un objetivo muy definido; que seguramente encontrará en su camino a una “dama ideal”; que representará claramente al bien frente al mal; que se construirá, pues, sobre las bases del maniqueismo; y que no aceptará, en definitiva, muchos matices.

A pesar de que en la historia del cine se han filmado muchas películas que rompen con estas características del héroe clásico, lo cierto es que en los últimos años se han multiplicado las películas que han fijado su interés en personajes que són más anti-héroes que no héroes. Los personajes que, si se me permite, y copiando la denominación westerniana a la que me refería más arriba, voy a calificar de héroes crepusculares.

Es difícil hacer un listado con las características de los héroes crepusculares. Pero voy a intentarlo.

Sin duda, se trata de un tipo de héroe en el que importa más su evolución interior que no su evolución exterior o física. Suele ser un personaje con contradicciones internas, con un fuerte debate interior, que se cuestiona el por qué de sus valores hasta ponerlos en duda. Puede considerarse en muchas ocasiones que es una víctima de la sociedad, que arrastra heridas de la vida. Heridas psicológicas, no físicas. Suele ser un personaje que vive aventuras de la cotidianidad más que aventuras épicas. Y es habitual, también, que se trate de un personaje fronterizo, que vive al límite del abismo. En este sentido, el héroe crepuscular es un ser que de alguna manera ya es un ser vencido y que se enfrenta a varias pruebas que muchas veces son las definitvas.

Se trata pues, como ya decía antes, de un ser vulnerable que es más anti-héroe, que héroe.

He elgido cuatro ejemplos, creo que distintos, que se pueden calificar de héroes crepusculares en películas estrenadas este año 2009: “Los condenados” de Isaki Lacuesta, “Gran Torino” de Clint Eastwood, “El petit indi” de Marc Recha y “Los límites del control” de Jim Jarmusch.

Isaki Lacuesta plantea en su última película, el debate interno que viven varios personajes que veinte años atrás habían optado por la lucha armada como vía de enfrentarse a las injusticias sociales y políticas. Si la película nos hubiera enseñado a estos personajes en su vida de guerrilleros, seguramente hablaríamos de personajes que se podrían caracterizar como héroes clásicos: luchaban por unos ideales, con absoluta fe, con objectivos muy definidos, y con enemigos igualmente definidos.

En cambio la película nos presenta a estos héroes en su fase crepuscular: en el momento de la vida en que se preguntan si sus valores y su lucha valieron la pena; en un momento en que ya se sienten derrotados y, quizás lo que es peor, se sienten cada vez más solos e incomprendidos. Incluso por sus familiares más directos, como puede ser la hija de una de ellos que en un momento de la película (escena, por cierto, memorable de siete minutos de monologo profundo con plano fijo) dice una frase que profundiza el debate interno del protagonista principal: “Martín, las mayores cagadas estan llenas de buenas voluntades. Así que, con tantos buenos ¿para qué queremos malos?”.

El debate interno de los personajes es la base fundamental de esta muy buena película de Lacuesta. Y este breve fragmento sirve de ejemplo: la ocultación de la verdad como una de las “torturas” internas de los protagonistas.




El Walt Kovalsky (Clint Eastwood) de “Gran Torino” es otro héroe crepuscular, un héroe fuera de lugar y fuera de su época. Anclado en la Guerra de Korea, y tormentando por las atrocidades de esa guerra y por la muerte reciente de su mujer, Kovalsky es un personaje que desata su ira y su frustración interna contra los diferentes colectivos inmigrantes que están “invadiendo” su barrio (chinos, negros, hispanos, etc.). La paradoja es que los que él considera americanos auténticos son americanos de origen polaco (su caso), italiano, irlandés, etc.

Hay dos frases, de dos personajes distintos, que definen bien el estado de este héroe crepuscular: en la primera le dicen que es una persona anclada en los años 50 y, en la segunda, en una de las frases de más contenido de la película, el joven cura le dice “parece que sabe más de la muerte que de la vida”.

Es, pues, un personaje cargado de culpa y remordimiento. Pero lo interesante es que se trata de un personaje que sufrirá un arco de transformación muy intenso, hasta el punto de reconocer sus tremendas debilidades, sus tormentas internas y sus contradicciones. Y eso le llevará, al final, a sacrificarse en pro de los valores de un nuevo mundo que al principio él mismo repudiaba. En cierta manera, esta película y este personaje, son bastante paralelos a lo que supuso “Centauros del desierto” y el personaje que interpretaba John Wayne en los años 50. La diferencia es que ante el nuevo mundo uno se sacrifica y el otro decide continuar su vida en solitario en el desierto del Oeste.

Este fragmento sirve para calibrar la naturaleza del personaje de Eastwood en “Gran Torino”:

http://www.youtube.com/watch?v=aM8iT1UHnjI


El “Petit indi” de Marc Recha es un héroe absolutamente distinto a los dos mencionados hasta ahora. De entrada se trata de un chico. Ya no estamos ante un personaje atormentado por su pasado, que vive en una continua contradicción y que ponga en duda sus valores. Lo trágico de este héroe contemporáneo es que es un personaje adolescente, que vive con la carga del presente, de un presente duro, no buscado. Que es una clara víctima del sistema y que, a pesar de su voluntad de superación, de su enorme carácter interno, sabe perfectamente, y el espectador aún más, que su aventura no podrá tener, de ninguna de las maneras, un final feliz. Su destino es trágico.

Se trata, así mismo, de un personaje absolutamente fronterizo. Vive en la frontera. En una frontera física representada por los suburbios de Barcelona (pocas veces una película ha elegido tan bien su espacio de desarrollo), pero que es una frontera infranqueable para él. La situación social y económica de su entorno le impedirá superar esa frontera. Pero vive también una frontera interior, que le hace estar permanentemente en el abismo. Y sabe que cualquier desliz le hará caer en él.

Es un héroe de la cotidianeidad. Es un héroe que vive en su propio mundo paralelo a la realidad. Es un héroe trágico que a su edad ya ha perdido la inocencia. Absolutamente desubicado y que, obviamente, no tiene la consciencia de ser un héroe. Pero nosotros sí sabemos que está viviendo su particular odisea y, como ya he comentado anteriormente, sabemos también, que esta odisea no tendrá final feliz. Quizás simplemente no tendrá final.



En “Los límites del control” Jim Jarmusch riza el rizo de la caracterización de un héroe extraño, absolutamente antagónico al concepto de héroe clásico, a pesar de que su “aventura” sí que puede responder a ese concepto clásico. Ya que se trata de un personaje que, para llegar a su objetivo final, va recibiendo pistas de varias personas misteriosas que se cruzan en su camino.

¿Cual es, pues, la particularidad de ese héroe crepuscular de Jarmusch? La más importante, es que el espectador nunca sabrá cual es su objectivo real. No sabremos, ni nos interesará saber, qué es lo que lleva al personaje a moverse y a conseguir su meta. Con eso Jarmusch quiere que nos fijemos exclusivamente en el valor del viaje interior del personaje, interpretado por un misterioso Issac de Bankolé.

Lo que sí que sabemos es que es un personaje fuera de su lugar, que se mueve por espacios extraños, solitarios, que hace del silencio una de sus características principales y, quizás lo más importante, nos vamos con la sensación de que es un personaje bacío de valores pero, sin saber exactamente por qué, salimos de la sala de cine con la intuición de que esa falta de valores ha venido provocada por el bacío de la sociedad actual.



Estos cuatro son algunos de los héroes crepusculares del cine actual. Podríamos haber citado también a otros como “El luchador” de Aronofsky e, incluso, a “El protegido” de Shyamalan. También nos podríamos haber decantado por héroes del cómic como el propi “Batman” o el personaje de “V de Vendetta”.

Lo que creo que es de destacar, de las cuatro películas mencionadas, es el hecho de que, a parte de la caracterización del héroe y a parte de la narración de una historia, Lacuesta, Eastwood, Recha y Jarmusch, nos proponen también una reflexión sobre las posibilidades formales del cine. Cada uno des de su estilo. Des de el moderno clasicismo de Eastwood, al casi nihilismo de Jarmusch.

1 comentarios:

Anònim ha dit...

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